Auditoría y evolución
Revisión técnica y plan de evolución para sistemas que presentan riesgos o son difíciles de mantener.
Conocer la soluciónSeparamos las métricas que impactan el negocio de las métricas vanity que solo distraen. Aprendé a medir lo que realmente importa: conversión, costo de adquisición, valor de vida del cliente y retorno.
Hay una escena que se repite en muchas empresas: el equipo de marketing presenta un informe lleno de números impresionantes —100.000 impresiones, 5.000 visitas, 2.000 seguidores nuevos— y el dueño de la empresa asiente, pero en su cabeza solo hay una pregunta: ¿y todo esto en cuántas ventas se tradujo?
El problema no es que el equipo de marketing mienta. El problema es que muchas veces mide lo que es fácil de medir, no lo que es importante medir. Las métricas vanity —impresiones, visitas, seguidores— se ven bien en un informe pero no te dicen si el negocio está creciendo.
Este artículo separa las métricas que realmente impactan el negocio de las que solo distraen. Si solo vas a medir cinco cosas, que sean estas.
La tasa de conversión mide el porcentaje de personas que realizan la acción que vos querés que realicen. Es la métrica más directa de efectividad de marketing.
La clave está en definir qué es una conversión para cada etapa del proceso. No todas las conversiones son ventas. Una conversión puede ser:
Cada una de estas conversiones indica que el prospecto avanzó una etapa en su proceso de decisión. Medir la tasa de conversión en cada etapa te permite identificar dónde se está perdiendo la gente y qué necesita mejorar.
Por ejemplo: si 1.000 personas visitan tu sitio, 100 descargan un contenido, 10 agendan una llamada y 2 compran, sabés que la caída más grande está entre la descarga y la llamada. Eso te dice dónde concentrar tus esfuerzos de optimización.
El CAC (Customer Acquisition Cost) es cuánto te cuesta, en promedio, conseguir un cliente nuevo. Se calcula sumando todos los gastos de marketing y ventas en un período y dividiéndolos por la cantidad de clientes nuevos en ese mismo período.
Si gastaste 10 millones de pesos en marketing y ventas en un trimestre y conseguiste 20 clientes nuevos, cada cliente te costó 500.000 pesos.
El CAC es la métrica más importante para evaluar si tu estrategia de marketing es sostenible. Si adquirir un cliente cuesta más de lo que ese cliente te va a generar en ingresos, el negocio no es viable sin ajustar la estrategia.
Conviene calcular el CAC por canal. No todos los canales tienen el mismo costo. El CAC de un cliente que llega por SEO puede ser mucho menor que el de uno que llega por un anuncio pagado. Saber eso te permite asignar presupuesto a los canales más eficientes.
El LTV (Lifetime Value) es cuántos ingresos genera un cliente promedio durante toda su relación con tu empresa. Se calcula multiplicando el ingreso promedio por período por la duración promedio de la relación.
Si un cliente paga 100.000 pesos al mes y se queda en promedio 24 meses, su LTV es de 2.400.000 pesos.
La relación entre LTV y CAC es el indicador más importante de salud del negocio. La regla general es que el LTV debería ser al menos tres veces el CAC. Si tu LTV es menor a tres veces tu CAC, estás gastando demasiado en adquirir clientes o no estás reteniéndolos el tiempo suficiente.
El LTV también te ayuda a decidir cuánto podés invertir en marketing. Si sabés que un cliente vale 2.400.000 pesos, podés permitirte un CAC más alto que si cada cliente vale solo 500.000 pesos.
La relación LTV/CAC debería ser al menos 3:1 para un negocio saludable. Si es menor a 1:1, estás perdiendo dinero con cada cliente. Si es mayor a 5:1, probablemente estás invirtiendo menos de lo que deberías en crecimiento.
El ROI en marketing mide cuánto ingreso genera cada peso invertido. Se calcula como (ingresos atribuibles al marketing - inversión en marketing) / inversión en marketing.
Si invertiste 5 millones de pesos en una campaña y generaste 15 millones en ingresos atribuibles, el ROI es del 200% (ganaste 10 millones netos sobre 5 millones invertidos).
El desafío del ROI en marketing es la atribución: ¿cómo sabés qué ventas fueron generadas por el marketing y cuáles hubieran ocurrido igual? Para empresas con ciclos de venta largos o multicanal, la atribución es compleja pero necesaria.
Una forma práctica de empezar es preguntar a cada nuevo cliente cómo llegó a tu empresa y registrar esa información sistemáticamente. No es perfecto, pero es mejor que no tener ningún dato de atribución.
No todos los canales de marketing generan el mismo retorno. Saber qué canales están funcionando te permite asignar presupuesto de forma inteligente.
Las métricas por canal que importan:
Con estos datos podés identificar qué canales están generando tráfico barato que no convierte (y probablemente no vale la pena), y qué canales generan menos tráfico pero de mayor calidad (y probablemente merecen más inversión).
Así como hay métricas que importan, hay métricas que la mayoría de las empresas debería ignorar o al menos no priorizar.
Impresiones. Que tu contenido se haya mostrado 100.000 veces no significa nada si nadie hizo clic. Las impresiones son la métrica más vanity de todas.
Visitas totales sin segmentar. 10.000 visitas al mes pueden ser excelentes si son de tu público objetivo, o completamente irrelevantes si son tráfico de baja calidad. El número absoluto de visitas no dice nada sin contexto.
Seguidores en redes. Los seguidores no pagan las cuentas. Una cuenta con 2.000 seguidores comprometidos que compran vale más que una con 50.000 seguidores que solo miran.
Tasa de apertura de emails sin contexto. Una tasa de apertura alta puede significar que tus asuntos son atractivos, pero si nadie hace clic en los enlaces, el email no está generando resultados.
No necesitás un dashboard complejo para empezar. Un sistema mínimo pero efectivo incluye:
Con el tiempo, podés agregar métricas más específicas por canal, por campaña y por tipo de contenido. La clave es empezar con las que realmente importan y no distraerse con las que no.
Para profundizar en la medición desde tu sitio web, el artículo sobre cómo medir si tu sitio web realmente vende te guía en la implementación de analytics orientados a resultados. Y para entender cómo estas métricas se aplican específicamente al contenido, la guía sobre cómo medir el retorno de una estrategia de contenidos completa el cuadro.
Las métricas de marketing no son un fin en sí mismas. Son una herramienta para tomar mejores decisiones. El objetivo no es tener el informe más completo, sino tener la información que te permita responder la pregunta que realmente importa: ¿lo que estoy haciendo está funcionando para mi negocio?
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