Qué validar antes de desarrollar una aplicación
Cinco preguntas que conviene responder antes de escribir la primera línea de código, para no construir un producto que nadie necesita.
Leer artículo →Pedir referencias es un paso estándar al evaluar proveedores, pero la mayoría de las preguntas que se hacen no aportan información útil. Estas son las que sí conviene hacer.
Pedir referencias es uno de los pasos más recomendados al evaluar un proveedor tecnológico y, al mismo tiempo, uno de los peor ejecutados. La conversación típica dura diez minutos, incluye la pregunta "¿recomendarías a este proveedor?" y termina con un "sí, todo bien" que no aporta información útil para decidir.
El problema no es pedir referencias: es que las preguntas que se hacen suelen ser tan genéricas que cualquier proveedor con un cliente satisfecho —y todo proveedor tiene al menos uno— puede pasar ese filtro sin revelar nada sobre cómo trabaja en condiciones reales.
Este artículo propone un conjunto de preguntas concretas para hacerle al cliente de referencia. No propone historias inventadas ni testimonios ficticios: es una guía práctica para aprovechar la conversación con quien ya pasó por la experiencia de trabajar con el proveedor que estás evaluando.
"¿Recomendarías a este proveedor?" es una pregunta inútil por tres razones:
Para obtener información útil, hay que hacer preguntas que no se respondan con un sí o un no, que no pongan al cliente en la posición incómoda de criticar directamente y que revelen cómo fue la experiencia real, no la versión editada.
El día a día de un proyecto de software dice más sobre un proveedor que el resultado final. Las siguientes preguntas apuntan a entender cómo fue trabajar con ese equipo durante meses, no solo qué entregaron al final.
Esta pregunta es mejor que "¿son buenos comunicándose?" porque invita a describir en lugar de calificar. Lo que interesa saber:
Un proveedor que comunica mal genera desgaste aunque el producto final sea bueno. Un proveedor que comunica bien reduce la fricción incluso cuando las cosas no salen según lo previsto.
Casi ningún proyecto de software cumple exactamente los plazos originales. La pregunta no busca confirmar que todo se entregó a tiempo —eso sería ingenuo—, sino entender cómo se gestionaron las desviaciones.
Lo que conviene escuchar en la respuesta:
La rotación de personas en un proyecto de software es un riesgo real. Si el cliente de referencia trabajó con tres personas distintas en el mismo rol a lo largo del proyecto, eso afectó la continuidad, la calidad y probablemente los plazos.
Esta pregunta también revela si el proveedor asigna a sus mejores personas a la venta y después rota a perfiles más junior para la ejecución —una práctica más frecuente de lo que los proveedores admiten—.
Todo proyecto tiene problemas. Lo que distingue a un buen proveedor no es la ausencia de problemas, sino cómo los maneja. Pero preguntar "¿tuvieron problemas?" suele generar respuestas defensivas. Es mejor preguntar por situaciones concretas.
Esta formulación es menos amenazante que "¿qué salió mal?". Reconoce que los proyectos tienen imprevistos y le da al cliente permiso para mencionar algo sin sentir que está hablando mal del proveedor.
Lo que interesa no es tanto el problema en sí —que probablemente no se repita en tu proyecto— sino cómo reaccionó el proveedor: ¿lo resolvió rápido?, ¿asumió la responsabilidad o buscó a quién culpar?, ¿cambió algo en su forma de trabajar para que no volviera a ocurrir?
Es una pregunta directa pero efectiva. Si la respuesta es un "no" inmediato y creíble, es una señal positiva. Si la respuesta es un "no" después de una pausa, o un "bueno, hubo un momento tenso cuando...", ahí hay información valiosa.
En una conversación de referencias, las pausas, los rodeos y las respuestas excesivamente cuidadas suelen decir más que las palabras. Si el cliente tarda en responder o elige cada palabra con mucho cuidado, probablemente hay algo que preferiría no decir pero tampoco quiere mentir.
El producto final es lo más visible, pero no siempre lo más informativo. Estas preguntas ayudan a ir más allá de "quedó lindo".
Todo software requiere mantenimiento. La pregunta busca saber si el proveedor acompañó después del lanzamiento o si desapareció apenas cobró la última factura. También revela si el producto requirió muchos ajustes post-entrega —lo que puede indicar problemas de calidad o de definición de requisitos— o si los cambios fueron menores y esperables.
El presupuesto inicial y el final rara vez coinciden exactamente. La pregunta no busca un número —que probablemente el cliente no quiera compartir— sino entender si los cambios de costo fueron razonables y transparentes:
Esta pregunta cierra la conversación con una mirada retrospectiva que suele revelar lo que las preguntas anteriores no capturaron. Puede referirse al proveedor, al proceso, al alcance o a decisiones del propio cliente. Cualquiera de esas respuestas te da información sobre cómo evitar los mismos tropiezos.
El proyecto no termina cuando se entrega el software. Lo que pasa después también importa.
Si el cliente siguió contratando al proveedor para nuevas fases, mantenimiento u otros proyectos, es una señal de que la relación funcionó. Si no, conviene preguntar por qué —sin asumir que sea por algo negativo; a veces el proyecto simplemente terminó y no hubo necesidad de continuar—.
Esta pregunta obliga al cliente a sintetizar su experiencia. Las respuestas útiles son específicas: "para proyectos donde el alcance está muy claro desde el inicio", "para cuando necesitás velocidad más que documentación", "para integraciones con sistemas legacy". Las respuestas genéricas —"para todo", "son muy buenos en general"— no aportan.
Una llamada de referencias no debería durar más de veinte o treinta minutos. No es una auditoría: es una conversación para capturar la experiencia de alguien que ya pasó por lo que estás por hacer. Algunas recomendaciones prácticas:
Una sola referencia no alcanza para decidir. Lo ideal es hablar con al menos dos clientes, idealmente de proyectos de escala y complejidad comparables al tuyo. Si el proveedor solo te pasa una referencia o ninguna, eso ya es una señal.
Después de la conversación, escribí las respuestas —no de memoria, sino apenas cortás—. Las impresiones se desvanecen rápido y lo que recordás una semana después puede no coincidir con lo que realmente se dijo.
Compará lo que escuchaste con lo que leíste en los casos de éxito del proveedor. Si el caso de éxito prometía plazos récord y las referencias mencionan retrasos gestionados con transparencia, hay una brecha entre el marketing y la realidad. Si el caso de éxito y las referencias coinciden en los puntos importantes, tenés información más sólida para decidir.
Verificar referencias es un paso que ocurre al final del proceso de evaluación, cuando ya tenés claro qué necesitás y ya filtraste proveedores por otros criterios. Si todavía no definiste el alcance del proyecto, el artículo sobre qué validar antes de desarrollar una aplicación cubre ese paso previo.
Si lo que estás por encargar reemplaza sistemas actuales que ya no dan abasto —como cuando las planillas se convierten en un riesgo operativo—, las referencias de proveedores que hicieron migraciones similares son particularmente valiosas: podés preguntar cómo manejaron la transición, qué datos se perdieron en el camino y cuánto tardó el equipo en adaptarse.
Pedir referencias no garantiza una buena decisión, pero reduce la probabilidad de sorpresas. La mayoría de los problemas que aparecen durante un proyecto de software ya ocurrieron antes, en otros proyectos, con otros clientes. Hablar con quienes ya pasaron por eso es la forma más barata de aprender sin pagar el costo de la experiencia propia.
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